FANDOM



 
"Tal vez mi apariencia te asuste, pero no te confundas, estoy de tu lado y pelearemos juntos hasta el amargo final". - Kai'SaSquare Kai'Sa

Reclamada por el Vacío cuando era tan solo una niña, Kai'Sa ha logrado sobrevivir únicamente gracias a su tenacidad y fuerza de voluntad. Sus experiencias la han convertido en una cazadora letal y, para algunos, en la precursora de un futuro que preferirían no llegar a ver. Tras formar parte de una inquietante simbiosis con una coraza viviente del Vacío, pronto llegará el momento en el que tendrá que tomar una decisión: perdonar a los mortales que la considerarían un monstruo y vencer juntos a la oscuridad que se aproxima... o simplemente olvidar y dejar que el Vacío consuma al mundo que la abandonó.

La Hija del Vacío

Tal vez lo más destacable sobre la audaz cazadora del Vacío conocida como Kai'Sa es lo simple que fue el comienzo de su vida. Ella no fue descendiente de guerreros tribales curtidos por generaciones de batalla ni la trajeron desde tierras distantes para pelear contra la desconocida amenaza que acechaba debajo de Shurima. Nada de eso. Era una chica común y corriente, hija de padres amorosos que consideraban los desiertos implacables sureños como su hogar. Allí, ella pasaba los días jugando con sus amigos y las noches soñando con cuál sería su lugar en el mundo.

En su décimo verano, el destino de la pequeña Kaisa cambiaría para siempre. Si hubiera sido mayor, tal vez habría notado más eventos inusuales que habían comenzado a desarrollarse en las aldeas. Todos los días, su madre le pedía que se quedara en casa, por miedo a los extraños que deambulaban en busca de tributos para los oscuros poderes subterráneos. Kaisa y sus amigos no creían en eso hasta que, una tarde, se encontraron con un corral de cabras de sacrificio compradas a pastores nómadas. Utilizando el cuchillo que le había regalado su padre en su octavo cumpleaños, la niña cortó las ataduras y liberó a los animales, quienes corrieron hacia un barranco cercano. Parecía una travesura inocente, hasta que ocurrió lo impensable. El suelo comenzó a estremecerse, el cielo se llenó de destellos y los niños corrieron por sus vidas.

El Vacío había sido despertado. Una enorme grieta dividió el lecho de roca, llevándose consigo la aldea de Kaisa y a todos los que la habitaban. Solo quedó la arena perforada por columnas retorcidas tan negras como la noche.

Cuando Kaisa recobró el conocimiento, se encontró atrapada en el subsuelo. Estaba paralizada del miedo, pero aún había esperanza; podía escuchar los gritos ahogados de otros sobrevivientes. Se llamaban unos a otros con voces tenues, repitiendo sus nombres como un mantra. Por desgracia, al tercer día, la única voz que quedaba era la suya. Su familia y amigos se habían ido. Estaba sola en la oscuridad.

Cuando todo parecía perdido, vio una luz.

La siguió.

En el camino, encontró escasas provisiones. Entre los escombros que había dejado el colapso, había botas de agua andrajosas, duraznos podridos... lo que fuera era bueno para mantener el hambre bajo control. Pero, al final, el miedo volvió a tomar el lugar del hambre de Kaisa. Se encontraba en una gran caverna iluminada por un brillo púrpura sobrenatural, y podía ver que tenía compañía.

Criaturas impredecibles pululaban en las profundidades. La primera en ir por Kaisa no era más grande que ella, así que tomó su cuchillo con ambas manos y se preparó para defenderse. La criatura del vacío la derribó al suelo, pero Kaisa dirigió el cuchillo hacia su corazón y ambas se precipitaron hacia lo profundo del abismo.

La criatura parecía estar muerta, pero su piel anormal se había aferrado a la carne del brazo de Kaisa. La coraza oscura le provocaba un hormigueo y era tan dura como el acero al tacto. Presa del pánico, Kaisa rompió su cuchillo en el intento de retirar la coraza. Pero cuando llegaron bestias de mayor tamaño, la usó como escudo para lograr escapar.

Al poco tiempo, descubrió que la coraza se estaba volviendo parte de ella. Conforme pasaron los años luchando diariamente por sobrevivir, esta segunda piel creció con ella, así como su determinación.

Ahora tenía algo más que esperanza, tenía un plan: luchar con todas sus fuerzas; permanecer con vida; encontrar una manera de regresar.

Había pasado de ser una chica asustadiza a una sobreviviente temeraria; ya no era una presa, sino una depredadora. Ha vivido durante casi una década entre dos mundos con el propósito de mantenerlos separados; el Vacío ansía consumir no solo las aisladas aldeas de Shurima, sino toda Runaterra. Pero ella no permitirá que eso ocurra.

A pesar de haber acabado con muchas criaturas del Vacío, sabe que muchas de las personas a las que intenta proteger la considerarían un monstruo. De hecho, su nombre comenzó a transformarse en una leyenda, un eco de los horrores ancestrales que condenaron a Icathia.

No más Kaisa… sino Kai'Sa.

Plantilla:More lore

Referencias