Fandom

Wiki League of Legends

Kled/Historia

< Kled

1.203páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.


""Un hombre cuerdo huiría... ¡pero la cordura no es lo que me caracteriza!". - Kled Kled

Kled, un guerrero tan intrépido como malhumorado, es un héroe tradicional y popular en Noxus. Encarna el más intenso coraje de su nación, y es un ícono muy querido y respetado por los soldados del imperio. Los oficiales desconfían de él, y la nobleza lo aborrece. Relatos fantásticos como "El gran Húsar", "El sargento mariscal supremo" y "El almirante de la montaña" se remontan a los inicios del imperio. Muchos soldados alegan que Kled ha luchado en cada una de las campañas encaradas por las legiones, ha "adquirido" todo título militar habido y por haber, y jamás se ha retirado de una batalla. Aunque la veracidad de estos relatos sigue siendo cuestionable, una parte de su leyenda es innegable: montado en su desleal corcel, Skaarl Skaarl, Kled carga a la batalla para proteger lo que es suyo... y hacerse con todo lo que pueda.

Historia

La historia más antigua sobre Kled se remonta a los inicios del imperio, en la Batalla de Drugne. En las colinas polvorientas de aquellas tierras baldías, la Primera Legión huía de una horda de bárbaros. La moral de los hombres no estaba muy alta, pues habían perdido las dos batallas anteriores, y en su retirada, el ejército había tenido que dejar atrás los suministros.

La Legión estaba comandada por una pandilla de nobles adinerados, todos protegidos por impecables armaduras doradas. Mostraban más preocupación por su apariencia y por las habladurías de los de su clase que por los hombres bajo su mando. Peor aún, aquellos comandantes, por muy diestros que fueran en el asesinato o en los torneos, habían demostrado su ineptitud en el campo de batalla. Con lo que quedaba del ejército rodeado por las fuerzas enemigas, los nobles ordenaron a la Legión que se apostara en un círculo defensivo con la esperanza de negociar un rescate para ellos.

Entonces, justo cuando amanecía, la misteriosa figura de Kled apareció en la cima de una colina cercana y contempló el campo de batalla desde esa posición de ventaja. Iba a lomos de Skaarl, un dragarto inmortal del desierto. El reptil se posó sobre sus patas traseras; sus dos extremidades delanteras brotaban de su cabeza con forma de grandes orejas, colgando con signo de arrepentimiento, como un mozo al que se le cayera una bandeja de viandas al suelo.

El jinete solitario se puso de pie sobre la silla de su montura. Violent Tendencies.png Su arma estaba oxidada, su armadura, raída y su ropa hecha jirones, pero su ojo bueno transmitía una furia implacable.

—¡Les doy hasta tres para que se larguen de mis tierras! —dijo, pero en vez de esperar una respuesta o contar hasta tres, espoleó a su montura y se lanzó Chaaaaaaaarge!!!.png a la carga con gritos frenéticos.

Desesperados, hambrientos y furiosos con los nobles, los soldados sintieron cómo los gritos de Skaarl avivaban su cólera. El ejército siguió a Kled y Skaarl, y se abrieron paso hasta el centro de la formación enemiga.

Aquella batalla fue la más sangrienta que la Legión había luchado hasta la fecha. El éxito inicial del ataque sorpresa comenzó a extinguirse cuando las fuerzas de la legión fueron flanqueadas por el resto de bárbaros. La batalla se volvía otra vez contra los noxianos, y con tantos enemigos por todas partes, Skaarl Skaarl the Cowardly Lizard 2.png entró en pánico, lanzó a Kled al suelo y abandonó la pelea. Al igual que la lagartija, las fuerzas noxianas comenzaron a titubear y flaquear. Pero, en el centro de la trifulca, Kled siguió luchando, cortando miembros, pateando traseros y mordiendo caras.

Alrededor de Kled había ya un montón de cuerpos amontonados, y sus ropas estaban empapadas de sangre. A pesar de la gran cantidad de bárbaros de los que había dado cuenta con su larga hacha, la marea tenaz lo empujó hacia atrás. Entonces se puso a proferir insultos cada vez más groseros y a gritarlos con todas sus fuerzas. Estaba claro que el yordle prefería morir antes que retroceder.

El coraje y la cobardía se contagian con la rapidez de una plaga. Cuando los Legionarios vieron la determinación de Kled, se forzaron a continuar. Incluso Skaarl dejó de correr y se giró para contemplar el último contraataque de la Legión.

Entonces, justo cuando la línea noxiana se rompía y Kled caía al suelo debido a la gran cantidad de atacantes, el dragarto volvió y se lanzó contra los bárbaros. Se abrió paso hasta su maestro a gruñidos y a zarpazos. Tras haber recuperado a su montura, Kled se convirtió en un verdadero torbellino de la muerte, y entonces fueron los bárbaros quienes huyeron despavoridos.

En aquella victoria fueron muy pocos los supervivientes noxianos, pero fue una victoria bien ganada. Las tribus de Drugne fueron derrotadas, y sus tierras se anexaron al imperio. Nunca se encontró ni rastro de los nobles ni de sus armaduras.

Con el tiempo, la mayoría del resto de legiones del imperio fueron viviendo historias similares con Kled, una prueba de que la derrota no es definitiva mientras haya un coraje demencial. Se dice que cabalga a dondequiera que vayan las legiones y que reclama los botines de guerra y las tierras para él y Skaarl.

Muchos noxianos dudan de la veracidad de estas historias. Pero en cualquier lugar donde haya estado la legión se pueden ver por doquier carteles de "Propiedad de Kled".

Sion promo icon.png

Las estepas del norte no son lugar para tipejos perfumados. Son tierras duras. Allí solo hay bandidos bárbaros, hierba venenosa y vientos helados. Para sobrevivir, hay que comer rocas y cagar lava. Y yo soy el tipo más duro, despiadado y asesino de la zona. Así que supongo que las llanuras son solo mías.

“¿Pero... cómo fue que terminé aquí? ¿Y por qué estoy aquí solo con esta lagartija tonta?”, digo en voz alta.

Skaarl me responde desde la roca en la que está tomando el sol. Sus escamas son de metal oscuro con brillos de oro. Nada puede romper la piel de esta lagartija. He visto a una espada partirse contra una de sus patas.

Pero sus pedos apestan que da miedo.

“Te estoy llamando cobarde. ¿Tienes algo que decir?”

“Greefrlarg”, dice mirándome, entre bostezos.

“¡Era solo un pájaro! No más grande que mi mano. Y te largaste sin decir más... ¡eres un animal tonto y estúpido!”

“Greef...¿rglarg?”, me pregunta Skaarl mientras aleja las moscas.

“¡Buena respuesta! Sí, qué gracioso, ¿no? ¡Ja, ja, ja! ¡Estoy harto de tus alardes irrespetuosos! Debería dejarte aquí. A tu suerte. Morirías de soledad. No sobrevivirías ni un día sin mí.”

Skaarl apoya la cabeza en la roca otra vez.

Es como hablarle a una pared. Debería perdonarla... pero entonces, claramente para burlarse de mí, su esfínter chisporrotea con fuerza y se tira un sonoro pedo. El olor me golpea como un sartenazo en la cara.

“¡Hasta aquí llegamos, desgraciada!” Tiro al suelo el sombrero apestado y me largo del campamento, y juro que ya no quiero saber nada de ese dragarto del demonio. Pero ese era mi sombrero bueno, así que vuelvo para recogerlo.

“Muy bien, sigue durmiendo, holgazana”, le digo mientras me alejo. “¡Yo patrullaré!”

Solo por estar a diez lunas de distancia de la granja más cercana no te salvas del patrullaje. Estas tierras son mías. Y haré que sigan siéndolo. Con o sin la ayuda de ese lagarto traidor.

Sion promo icon.png

Cuando llego a las colinas, el sol ya se está poniendo. A esta hora del día la luz te juega malas pasadas. Una vez conocí a una serpiente que solo hablaba de repostería. Pero resulta que no era una serpiente, sino la sombra de una roca.

Qué mal. Con lo mucho que sé de postres. Por lo menos cuando me acuerdo de lo que son. Ya hace años desde la última conversación que tuve sobre el tema.

Justo cuando iba a tomar un trago de jugo de hongos y a explicarle a la serpiente mi opinión al respecto... los escucho.

Dracánidos aullando y resoplando. Es el sonido que suelen hacer cuando cuidan de un rebaño de elmarks. Y si hay elmarks, significa que hay humanos. Y los humanos son intrusos.

Me subo sobre una roca cercana y miro hacia el norte.

En esa dirección, parece que todo está en orden en las colinas y las praderas. Podría ser que los sonidos estuvieran solo en mi cabeza, causados por el jugo de hongos... pero entonces miro al sur.

Y ahí están, a medio día de camino de mi colina. Trescientos elmarks pastando. Pastando en mis tierras.

Los dracánidos están alrededor de la manada, pero no hay ningún caballo. Solo algunos humanos, que se desplazan a pie junto a los animales. A los humanos no les gusta caminar. Así que no hace falta ser un genio para saber que seguramente formen parte de un convoy más grande. Claro, soy un genio. Ha sido una deducción fácil.

Eso hace que me hierva la sangre. Porque significa que hay más de esos malditos intrusos arruinando mi tranquilidad. Justo cuando iba a tener una buena conversación sobre repostería con aquella serpiente.

Un sorbo más de jugo de hongos y vuelvo al campamento.

Sion promo icon.png

“¡Despierta, lagartija!”, le digo mientras preparo la silla de montar.

Ella levanta la cabeza, con un gruñido a modo de respuesta, y sigue estirada en la hierba.

“¡Levántate! ¡Levántate! ¡LEVANTATE!”, le grito. “Hay unos intrusos invadiendo la pacífica serenidad del paisaje.”

Me mira con expresión neutra. A veces me olvido de que no me entiende cuando le hablo.

Me aseguro de que la silla esté bien fija. “¡Hay humanos en nuestras tierras!”

Ahora parece más agitada. Humanos. Esa palabra sí que la conoce. Me monto sobre la silla.

“¡Por esos humanos!”, grito a la vez que señalo hacia el sur, pero la bestia cobarde va y tira para el norte.

“¡No, No, NO! ¡No es por ahí! ¡Es por acá!”. El bicho me obliga a forzarlo con las riendas en la dirección adecuada.

“¡Greefrglaaarg!”, grita y sale hecha un rayo. En un instante, va que vuela. Tanto que hasta se me cierran los ojos. La hierba alta me latiguea las piernas, y vaya que duele. Detrás de nosotros, se alza una nube de polvo. Caminando habría tardado medio día, y con la montura no me da tiempo ni a atarme bien el sombrero.

“¡Greefrglord!”, asegura el dragarto.

“¡Pero no seas así! ¿No decías anoche que querías compañía?”

Sion promo icon.png

Para cuando llegamos junto a la horda, el sol ya comienza a esconderse detrás del horizonte. Nos estamos acercando al campamento humano, así que hago que Skaarl vaya más despacio. Encendieron una hoguera y tienen un estofado al fuego.

“Alto ahí, forastero. Muéstranos las manos antes de acercarte más”, dice un humano con sombrero rojo. Supongo que es su líder.

Aparto las manos de las riendas lentamente. Pero, en vez de levantarlas, saco el Violent Tendencies.png hacha.

“Creo que no me has entendido bien, anciano”, comenta el humano del sombrero rojo. Sus compañeros preparan las armas: espadas, lazos y una docena de ballestas.

“Greefrglooorg”, insiste Skaarl, que ya quería largarse.

“Todo bajo control”, le digo antes de centrarme en los humanos. “No me impresionan sus armas de ciudad. Este es mi único aviso. Lárguense de mis tierras. Si no...”

“¿Si no, qué?”, pregunta un humano más joven.

"You boys best know who you're dealing with", I say. "This is Skaarl. She's a drakalops. And I'm Kled, Lord Major Admiral of the Second Legion's forward artillery - cavalry multiplication."

Several of the humans start snickering. I'll learn them soon enough - once I'm done talking.

"And what makes you think this is your land?" asks the human in the red hat, smirking.

"It's mine. I took it from them barbarians."

"It's property of Lord Vakhul. He was granted it by the High Command. It's his by rightful dispensation."

"Well, High Command! Why didn't you say so?!" I say before spitting on the ground. "The only law a true Noxian respects is strength. He can have it. If he can take it from me."

"You and your pony best be moving on, while you still can."

I forget sometimes humans don't see us like we see them. It's the last straw though.

Champion.png "CHARGE!!!!" I scream, and snap the reins. The drakalops kicks off, and we rush them. I meant to make a clever retort first, but I got ahead of myself.

The humans let loose their first volley, but Skaarl raises her ears. Like giant bronze fans, they shield us as the crossbow bolts ricochet off her impenetrable flesh.

She roars happily as we dive through their camp at the leader in the red hat. Swords clang against Skaarl's hide, while my axe swings. I turn two of them humans into confetti. The bastard in the red hat's quick. He ducks under my blade as we pass by. Another volley of crossbow bolts hits us.

Skaarl screams in fear. Damn thing's unkillable and immortal, but easily spooked. Problem with magical beasties, they don't make no sense.

I yank the reins, and we ride back into the middle of the humans. I easily kill the rest of his men, but the red-hat bastard's a tough one. My blade slams into him - but the blow clangs dully against his heavy breast plate. That should give him something to think about, anyway.

That's when the ballista fires. The bolt is longer than a wagon. It smashes into the drakalops, knocking my long axe from my hand, and sends us rolling to the ground. Skaarl ain't hurt. But she shakes me off the saddle and Skaarl the Cowardly Lizard 2.png runs for the hills.

"You ungrateful bastard! We had the frassa-gimps in the razabutts!" I mean to scream more insults, but my words start tripping over themselves.

I roll to my feet. Dust and grass cover my face. I throw my hat toward the cowardly lizard's path, then turn back to kill the man in the red hat.

But behind him, on the hill line, is another hundred of them humans. Iron warriors, bloodrunners, and a wagon-mounted ballista. Red-hatted blurf-herder brought most of a legion with him.

"You ain't nothing but a durn sneaky-sneak!" I scream.

"You don't look like much", he says, "but I guess you're the one who's been giving Lord Vakhul's ranchers so much trouble."

"Vakhul ain't no real Noxian. Your lordship can kiss my lizard's puckered mudflap!"

"Maybe I'll let you end your days in Lord Vakhul's fighting pits. If you can learn to keep your mouth shut."

"I'm gonna rip your lips off and use them to wipe my butt!" I roar.

I guess he don't like that, 'cause him and his hundred friends start running at me, weapons drawn. I could run. But I don't. They'll pay dearly to kill me.

Red Hat's fast. He's nearly on me before I can recover my weapon from the ground. His blade is high. He's got the killing stroke. But I've got Champion.png my hidden scattergun.

The blast sends him to the ground. It knocks me back, too. I tumble end over end. The single shot buys me some time. But not much.

The bloodrunners are closing fast. Their hooked blades is ready. I'm gonna die in this turd-stain. Well, if it's my last stand, might as well make it a good one.

I dust myself off as the first line of bloodrunners attacks. I'm carving those dark magical bastards apart, but they're cutting me to ribbons. I'm beginning to tire from the effort and loss of blood.

Then the iron warriors scream their battle cries, as they charge in their thick black armor. They've split into two groups, doing one of those 'pinching' maneuvers. Plan on using those two walls of metal to crush me flatter than a Noxian coin.

Damn it.

Any hope I got of surviving this, it's gone...

And that's when I see her. The most loyal, trustworthy, honorable friend an undeserving bastard like me could ever have.

Skaarl the Cowardly Lizard 3.png Skaarl.

Riding like hell toward me. Faster than I've ever seen her run. A rooster tail of dust is shooting up behind her. The damn lizard even picks up my hat on her way to me. I run to her just as those black-clad warriors are about to crush me.

I leap into the saddle, and we circle around the iron warriors. There'll be time to kill them after we get rid of that ballista.

"It's been a while since we took on a whole army together", I say.

"Greefrglarg", Skaarl screeches happily.

"Back at you, buddy", I say with a smile wider than a croxagor's.

'Cause there ain't nothing I love more than this dang lizard.

Sion promo icon.png
The Reunion
Kled- The Reunion01:20

Kled- The Reunion

"Another day on the northern plains. Prickly shrubs. Harsh winds. Killin' trespassers."

Referencias

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar